La clave fue el oído
Una sola vez fui a reiki, en esa etapa de crisis. Llegué, hablé dos horas, lloré como una loca y me hizo reiki muy light, para ver como iba. Me dijo que si sentía algo raro, le escribiera.
Ella me escribió temprano, al otro día, a ver si estaba bien. Le dije que si, pero que me dolía con puntadas y de a ratos el oído izquierdo. Me pasaba y me volvía. Me dijo que no me preocupe, que el oído izquierdo era el de escuchar a los sentimientos y que eso era lo que me faltaba en ese momento, pero que me iba a hacer reiki a distancia y me calmó.
Pero ese dolor me acompañó ese año, todo el tiempo. Me agarraba un rato y se iba, tal vez en quince días no pasaba nada pero un día me agarraba cinco veces. Era muy raro, no me dolía el oído desde que era chica y me zarpaba en la pileta.
Un día estábamos en la casa de mis abueles paternos y le pregunté a mi abuela si a ella le había pasado alguna vez, si había hecho reiki. Para ponerles en tema: mi abuela era medium. No sabemos hasta que punto porque nunca nos quiso contar de su experiencia, las veces que le preguntamos se hizo la boluda. Es muy religiosa y no se si era a propósito, si canalizaba, no tengo idea. Pero le pregunté como referencia, capaz sabía algo. Y en ese momento mi hermano me dice “che, cuando fui a la Bruja Nico estaba a mi izquierda, ¿será que estás escuchando algo de otro mundo? ¿porqué no te hacés lo de la cruz y taparte?”. Nos vinimos en el auto juntos charlando de eso, capaz era la solución. Llegué a casa y me agarró un dolor fuerte en serio, re agudo. Lo hice, pero no me calmó. En voz alta dije “basta, yo así no entiendo y me hacés doler, busca otra manera de mandarme el mensaje: o en yoga o en sueños, así me hacés mal”. El dolor paró en el momento. Me volvió a agarrar después, varias veces, pero con esa técnica me frena enseguida. Y cada vez que me pasó después, pude saber por donde venía la cosa... salí varios meses con un pibe, su papá había fallecido cuando el era chico. Uf, me vivía doliendo el oído. Nunca se lo conté pero era evidente que el padre me quería avisar algo, nunca le pude entender qué. Cuando corté, una o dos semanas después desapareció.
Ya hace bastante que no me duele por suerte, creo que porque logré canalizar esos mensajes sin dolor. Por ahí viene mi proceso.
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