Próxima parada: meditación
Así que en el 2019 empecé meditación. Al principio fue muy raro porque eramos muchas personas, yo iba con mi hermano y nos sentíamos extraños al resto. Como que ya habíamos hablado cosas que eran básicas, pero que les compañeres no captaban todavía. A veces salía alterado el, a veces yo. A veces los dos. Había tanta necesidad de “HOLA SOLUCIONAME ESTE PROBLEMA YA” que para nosotros era clarisimo que la respuesta era “Señora, así no funciona la vida, paciencia, escuche nomás por ahora”. Lo importante es que siempre entraba pensando en algo y durante la meditación me hablaba. La palabra que se me ocurre -de la que hablamos ahí también- es SINCRONICIDAD. O sea, estaba hablando con mi hermano de mis viejos, hablábamos de los padres. Era tan recurrente esta “casualidad” que ya me terminé acostumbrando, me di cuenta que estaba conectando con algo más grande y que esos contactos eran la evidencia. Empezó a formar parte de la rutina, digamos. Lo que sí, el tema este de “irme...