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Mostrando entradas de agosto, 2020

Próxima parada: meditación

Así que en el 2019 empecé meditación. Al principio fue muy raro porque eramos muchas personas, yo iba con mi hermano y nos sentíamos extraños al resto. Como que ya habíamos hablado cosas que eran básicas, pero que les compañeres no captaban todavía. A veces salía alterado el, a veces yo. A veces los dos. Había tanta necesidad de “HOLA SOLUCIONAME ESTE PROBLEMA YA” que para nosotros era clarisimo que la respuesta era “Señora, así no funciona la vida, paciencia, escuche nomás por ahora”. Lo importante es que siempre entraba pensando en algo y durante la meditación me hablaba. La palabra que se me ocurre -de la que hablamos ahí también- es SINCRONICIDAD. O sea, estaba hablando con mi hermano de mis viejos, hablábamos de los padres. Era tan recurrente esta “casualidad” que ya me terminé acostumbrando, me di cuenta que estaba conectando con algo más grande y que esos contactos eran la evidencia. Empezó a formar parte de la rutina, digamos. Lo que sí, el tema este de “irme...

Yoga

En serio, recién arranco pero me falta tanto TANTO por contar. Voy y vuelvo en mi cronología, pierdo el orden, pero siempre retorno. Y sigue con Nico y con yoga. En momento de relajación me vino a la cabeza. Y esta vez no fue un espasmo, me tocaron el pie. Al nivel que cuando volvimos, le pregunté a la chica que estaba cerca mío si se había estirado durante la relajación, pero me dijo que no. Bah, no me dijo que no, me dijo “yo no fui, porque, ¿te tocaron?”. Bueno bueno, está bien, ya se por donde viene. A las semanas estaba pensando que era el cumple de mi hermano pronto y me llegó que el regalo de Nico -bostero enfermo- era su camiseta de Boca, justo para mi hermano que era gallina y que en la tumba le dejaba, entre todas las flores azules y amarillas, una roja y blanca con la explicación de que Nico hubiese hecho exactamente lo mismo. Y tenía razón. También me llegó la novia de Nico, y un mensaje suyo de “está bien”, como dandole permiso. Todo lo que me llegaba se lo iba contando a ...

La clave fue el oído

Una sola vez fui a reiki, en esa etapa de crisis. Llegué, hablé dos horas, lloré como una loca y me hizo reiki muy light, para ver como iba. Me dijo que si sentía algo raro, le escribiera. Ella me escribió temprano, al otro día, a ver si estaba bien. Le dije que si, pero que me dolía con puntadas y de a ratos el oído izquierdo. Me pasaba y me volvía. Me dijo que no me preocupe, que el oído izquierdo era el de escuchar a los sentimientos y que eso era lo que me faltaba en ese momento, pero que me iba a hacer reiki a distancia y me calmó. Pero ese dolor me acompañó ese año, todo el tiempo. Me agarraba un rato y se iba, tal vez en quince días no pasaba nada pero un día me agarraba cinco veces. Era muy raro, no me dolía el oído desde que era chica y me zarpaba en la pileta. Un día estábamos en la casa de mis abueles paternos y le pregunté a mi abuela si a ella le había pasado alguna vez, si había hecho reiki. Para ponerles en tema: mi abuela era medium. No sabemos hasta que punto ...

El mensaje

“La bruja”. Una compañera mía había ido varias veces. Un día, post-separación, post-pelea con mi madre, post-mes de crisis muy profunda, me junté a almorzar con mi compañera. Me di cuenta que no estaba haciendo nada para salir de donde estaba, que me había separado (bueno resultó ser que me estaba separando, fue un proceso de un año casi) de mi pareja de toda la vida, con la que me estaba a punto de mudar, y que todo estaba frenado pero yo no hacía nada para moverme de ahí. Así que me fui de la casa de mi vieja porque necesitaba estar afuera ese día, y me junte en McDonalds a comer. Le escupí mi crisis, mi quilombo y mi NO SE QUE HACER. Me dijo: te paso el contacto de “la bruja”. Escribile ya. Lo hice, me dijo que esa noche tenía un turno libre, que vaya. Además le escribí a un amiga psicóloga para que me recomiende a alguien, y a otra amiga con la que había hecho yoga, que tenía una profesora de yoga nueva a la que amaba. Todo en el mismo almuerzo. Pensandolo bien, ese almuerzo me ord...

Nico

Si tengo que seguir una especie de cronología, después de la experiencia con Mateo en yoga, fue Nico. Nico no es Nico, tiene otro sobrenombre pero es tan identificable que no se si quiero compartirlo. Por ahora, al menos. No se. Cuestión que Nico es otro amigo de mi hermano, pero esta vez mucho más cercano. Su familia y mi familia eran amigas desde Luz Clarita, desde los veranos en la pileta cuando eramos chicos, desde antes de arrancar catequesis en quinto grado. Mi hermana era compañera de curso de su hermano, mi hermano era compañero de Nico. Nuestras madres se hicieron muy amigas asi que pasamos veranos enteros de casa en casa, Año Nuevo y Navidad juntos al año siguiente de que mis viejos se separaron -y yo estaba cansada de pasar fiestas depresivas en nuestra casa solos- y mil MIL cosas juntos. Me despierta mi madre un día, domingo o feriado, 11am con una llamada. Atendí sabiendo que pasaba algo, creo que ni la saludé que le pregunté eso, “¿qué pasó?” porque lo primero que pensé f...

Sólo sueños, son

Siento que me pasaron tantas cosas que no se como van en orden. Porque me acordé de otra situación en la que me conecté pero hace muchos muchos años. Una profesora mía de la secundaria a la que AMABA con el alma -por lo hermosa que era como persona y todo lo que me enseñó tanto en la materia como en aprender a cómo estudiar, literal me cambió la vida- falleció después de una leucemia muy fuerte. Fue horrible verla en el velatorio, y más ver a mis otras profesoras que son almas hermosas, tan tan tristes. A la semana soñé con ella, y le escribí a una de mis profesoras. Voy a buscar ese mail para dar todos los detalles. Ahí va: “ Anoche soñé con Ceci, yo estaba con otra gente y la veo llegar caminando con sus rulos, su sonrisa gigante y se la veia saludable, hasta rellenita, como decirlo... rozagante! Y yo decía "ah, pero entonces Ceci no se murió!" y alguien me respondia "sisi, se murió, pero vino para saludar y para decirnos que está bien!" y me acercaba y me daba un...

Señales

Tuve otra señal para escribir. Esta semana me hice la revolución solar. El año pasado me hice la carta astral y revolución solar como regalo de cumpleaños de la gente del laburo, y me rompió la cabeza. Mi proceso de auto conocimiento y aprendizaje se mueve por todos lados: yoga, meditación, psicologa, astrología, física cuántica, registros akashikos, tarot, perdí la cuenta. Pero tienen algo en común: son herramientas que me van mostrando algo más de mí, algo que me cuesta ver o identificar. Voy fluyendo con lo que me aparece, me recomiendan, me muestran. No se si les pasa lo mismo, pero siento que cuando estoy conectada conmigo misma, la gente que me rodea -mi gran “red de contención”- me va mostrando lo que necesito. Capaz es una charla TED, un texto, una frase, una cantante, una profesora de yoga. Sea lo que sea, me va mostrando el camino, voy uniendo los puntos uno por uno. Pero miro para atrás y de a poco lo entiendo, y miro desde arriba y veo el dibujo. ¿Me explico o estoy flashia...

El comienzo

No sé ni como empezar, ni para que empiezo. La verdad, me llegaron un montón de señales de que tengo que empezar a escribir. La última: abro Facebook y me aparece una notificación de que una página que sigo subió un video nuevo: “Escribir nos ayuda”. Bueno señor Facebook está bien, está dentro de mi cabeza. Hace dos semanas, una compañera de colegio me escribió que soñó conmigo, que estábamos juntas en un curso literario, y que yo era buenísima. Nos ponían a trabajar juntas porque ella me podía aportar algo. Yo creo que lo que me aportó fue una señal más. Siempre creí en las señales, en el destino, en que la vida te va marcando un camino y que si lo ves, si lo notás, es más fácil. A veces lo vemos pero no lo queremos ver. Siempre que me pasó eso me fue bastante mal. Aprendemos por las buenas o por las malas. Y bueno, ya estoy cada vez más afilada y atenta para reconocer las señales y aprender por las buenas. Más conectada. Esa conexión me generó algo que nunca esperé. En lo que sie...